ACTIVIDAD 4: EL SABER Y LA CIENCIA NUESTRA AYUDA EN LA VIDA
ALFABETIZACIÓN CIENTÍFICA
Y CULTURA CIENTÍFICA
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Lo que interesa en la producción de la tradición Public Understanding of Science (pus) es caracterizar la percepción de la ciencia por parte de la ciudadanía, de los legos, de los profanos, del público. No se trata de caracterizar solamente aquellos elementos simbólicos que producen y practican los cultivadores de la ciencia, sino encontrar estos elementos en el conjunto de la sociedad. Queda definido, entonces, que cultura científica como atributo de esta consiste en la apropiación por su parte de tales contenidos pertenecientes a la institución de la ciencia. En este sentido, siempre existe una suerte de subordinación de la cultura (entendida como conjunto de significados) predicable al público con respecto a la institución de la ciencia, a los grupos sociales comprometidos con la producción de tales significados, a los códigos establecidos desde la actividad profesional de la ciencia.
Es cierto que ya Dewey planteó un significado del propósito social o del “buen ciudadano” de la educación científica, entendiendo que una persona científicamente alfabeta poseía “los hábitos científicos de la mente” (Shamos, 1995: 78), o sea el método científico: mente abierta, integridad intelectual, observación e interés en testear las propias opiniones. La definición señera de Miller de cultura científica (Miller et al., 1998) implica considerar al público como un proxi a la profesión científica. En efecto, ser un ciudadano alfabetizado científicamente o con cultura científica significa tener un “nivel de conocimientos de términos y conceptos científicos suficiente como para poder leer un periódico o una revista y para entender lo esencial de los argumentos que se empleen en una controversia”, de manera de poder participar con opiniones propias en la discusión pública sobre avances y consecuencias de las aplicaciones tecnológicas. Queda claro que la cultura científica es algo producido por los científicos al margen del público más amplio, y luego transmitido, de manera relativamente accesible, a los no especialistas. Al público, por lo tanto, se lo entiende como una entidad pasiva y receptora, con la única función de incrementar su comprensión del conocimiento científico. Cabe preguntarse cuáles son los componentes del saber científico transmisible y apropiable por la sociedad. Miller los reduce a contenidos de conocimiento científico certificados (o fuertemente aceptados como verdaderos) por la institución de la ciencia (existen en los “manuales” de formación de científicos y por lo tanto forman parte de los productos de la ciencia normal en el sentido kuhneano), y la comprensión del método científico reducido a la comprensión del significado de probabilidad y de experimento. Sin embargo, esta concepción de cultura científica no se restringe a la dimensión cognitiva. Por el contrario, incorpora otras dimensiones que pretenden reflejar “actitudes” de los individuos: en particular, una serie de valores, preferencias y expectativas hacia la ciencia y la expresión de interés o atención a la información correspondiente a cuestiones científicas y tecnológicas.
¿POR QUÉ LAS APARIENCIAS
DE LOS MEDICAMENTOS IMPORTAN?
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Los errores de medicación matan y provocan daños en la salud a millones de personas en todo el mundo. De hecho, entre todos los tipos de errores que se producen en los sistemas sanitarios del planeta, los errores por medicación son uno de los más frecuentes (alrededor del 20% de todos ellos, según varios estudios) y suponen, por tanto, un problema importante de salud pública. De hecho, sólo en el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, se estima que se producen 237 millones de errores de medicación cada año, con cientos de muertes provocadas por efectos adversos a medicamentos que se podrían haber evitado.
Dentro de todos los errores por medicación en Estados Unidos, el 25 % de ellos ocurren por confusión en los nombres y un 33 % por confusión en el envase y/o etiquetado. Aunque estas cifras varíen según el país en el que tenga lugar el estudio, sabemos que estos factores tienen un papel esencial en la correcta o incorrecta prescripción, dispensación y administración de medicamentos. Así, una encuesta realizada en Francia sobre cómo identifican los pacientes sus medicamentos reveló que el 70 % de ellos recurren al nombre y el resto se guía por su apariencia. Este comportamiento pone en evidencia un detalle que suele pasar desapercibido: las apariencias de los medicamentos importan porque multitud de personas se guían por ellos para reconocerlos.
Con la llegada, a España en el año 2011, de la prescripción por principio activo y no por marca, se dio un importante paso adelante en la prescripción racional de medicamentos, con un ahorro sustancioso para las arcas públicas. Sin embargo, fue al mismo tiempo una oportunidad ideal perdida para solucionar un problema constante en nuestra sanidad: Un mismo medicamento (principio activo y dosis) puede tener multitud de presentaciones (apariencias) diferentes en sus cajas, envases, blísteres, comprimidos o cápsulas según la marca y empresa farmacéutica y, viceversa, medicamentos muy diferentes pueden tener apariencias muy similares en los elementos anteriores. En nuestro país, el caso más pintoresco es el del conocido protector gástrico omeprazol. Existen más de 70 cajas diferentes(con gran variedad en sus apariencias) solo para este medicamento. Además, también existen otros muchos medicamentos muy comunes con decenas de apariencias diferentes. De esta forma, por ejemplo, un paciente que esté tomando 4 medicamentos como omeprazol, enalapril, indapamida y paracetamol podría recibir la friolera cantidad de 811.800 combinaciones de cajas con diferente aspecto.
Este espectáculo de colores, formas y diseños en medicamentos iguales (y viceversa, medicamentos diferentes que parecen iguales) no es un detalle irrelevante. Es de sobra conocido, especialmente por los profesionales de la sanidad, que lo anterior provoca confusión entre pacientes y sanitarios, induciendo a errores en la medicación. Sobre todo entre ancianos, personas con deterioro cognitivo/sensorial, bajo nivel educativo y de lectura o trastornos mentales. Jesús Palacio, médico de familia y miembro del Grupo de Seguridad del Paciente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), explica más detalles sobre el tema: "Cuando a un paciente se le cambia el aspecto de la medicación que toma, la adherencia al tratamiento disminuye y la posibilidad de errores de medicación aumenta. Este es un hecho bien conocido internacionalmente, documentado en estudios y alertado por instituciones de uso seguro del medicamento, seguridad del paciente y agencias reguladoras."
Precisamente por ello, multitud de profesionales sanitarios y múltiples sociedades médicas y de enfermería en España llevan exigiendo una solución al respecto durante muchos años con el lema: "Si son iguales, que parezcan iguales". En otras palabras, se defiende la isoapariencia: si dos medicamentos son iguales (mismo principio activo y dosis), que su apariencia sea la misma. Además, si dos medicamentos son diferentes, que parezcan diferentes. La idea es sencilla y se han propuesto medidas concretas como reservar una de las caras de mayor tamaño de las cajas de medicamentos para dejar un fondo blanco con la información esencial del medicamento, que ya deben incluir por ley: la composición, la dosis y el número de dosis. De esta forma, las posibilidades de confusión disminuirían considerablemente.
Casos así son solo la punta más visible del iceberg. Cuando las apariencias de los medicamentos engañan, quienes suelen ser caer en la confusión son los propios pacientes a la hora de tomar sus medicamentos y esto rara vez llega a conocerse. Lamentablemente, parece que, por el momento, no existe voluntad política para solucionar este problema sanitario, aun cuando solo supone una cuestión de cambio de diseño de medicamentos. Mientras tanto, diversos movimientos como stop de errores de medicación y Sano y Salvo tratan de concienciar y alertar a la población y a profesionales sanitarios sobre este asunto.
Los errores de medicación por apariencias engañosas rara vez tienen repercusión mediática, pero son muy comunes. De hecho, existe el Instituto para el Uso Seguro de Medicamentos que se encarga, entre otras tareas, de alertar y notificar con frecuencia a los profesionales sanitarios de los riesgos de confusión de determinados medicamentos. Además, también mantienen listas actualizadas de nombres similares de medicamentos que se prestan a confusión.
Solo en ocasiones, cuando las apariencias de los medicamentos confunden hasta el extremo de provocar la muerte, los medios de comunicación se hacen eco del asunto. Es lo que ocurrió en 2013, cuando dos enfermeros del Hospital Infanta Cristina de Parla confundieron suero glucosado hipertónico al 20 % con suero salino, lo que provocó la muerte de la paciente tratada al recibir el suero equivocado. Como pueden comprobar por las fotos de dichos sueros, su aspecto era "fácilmente confundible", como así dictaba la sentencia que condenaba a ambos de homicidio imprudente.
Desafortunadamente, las empresas farmacéuticas no son partidarias de tal medida, pues supone restar visibilidad y protagonismo a sus respectivas El caso más pintoresco es el del conocido protector gástrico omeprazol. Existen más de 70 cajas diferentes (con gran variedad en sus apariencias) solo para este medicamento marcas. Precisamente, una de las principales razones por las que las cajas tienen apariencias tan diferentes es por una mera estrategia de marketing: las farmacéuticas buscan diferenciarse por sus diseños. Aun así, tal interés económico debería pesar mucho menos que el interés por disminuir los errores de medicación que, no lo olvidemos, provocan enfermedades y muertes.
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| PROPUESTA DIDÁCTICA ACTIVIDADES PARA EL ALUMNADO |
1. ¿En qué cosiste la isoapariencia cuando se habla de medicamentos? ¿Por qué es importante que los medicamentos iguales lo parezcan y los que son distintos parezcan diferentes?
La isoaparencia consiste en que "Si son iguales, que parezcan iguales", se defiende la isoapariencia: si dos medicamentos son iguales (mismo principio activo y dosis), que su apariencia sea la misma. Además, si dos medicamentos son diferentes, que parezcan diferentes.
La isoaparencia es importante para reducir la cantidad de errores en la dispensación de alimentos. La selección de manera precisa de fármacos puede ocasionar muertes en pacientes que han sido intoxicados. Son errores humanos favorecidos por cuestiones evitables. Tomar medidas básicas para favorecer la eliminación de errores es determinante, es una cuestión de normalización y protocolo.
3. ¿Qué diferencias hay entre la prescripción por principio activo y la presccripción por marca del medicamento? ¿Qué ventajas tiene ese cambio? ¿A quién beneficia? |
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| Nosotros podemos entender que el principio activo se encuentra adentro de ella, pero ¿qué se encuentra encima? es decir, la cápsula en si, es otra sustancia diferente al principio activo. A esta cápsula se le llama EXCIPIENTE. El cual no cura la enfermedad, sino que cumple otras funcione, como envolver el medicamento que hay dentro o hacer más rápido el metabolismo Prescripción por principio activo |
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| Este medicamento tiene el principio activo y muy pocos excipientes Lo que hacen los laboratorios para convertir un medicamento en comercial es Agregarle excipientes extras, sustancias que harán el mismo efecto que uno genérico pero un poco más rápido. Tanto el medicamento por principio activo como el de marca tiene la misma función, solo que presentan más excipientes. Esto se vuelve un problema cuando nos damos cuentas que no todas las personas tiene acceso a medicamentos, mucho menos poniéndolos a un nivel comercial, donde su costo es más elevado |
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¡Excelente! Lo único que le sugiero en esta entrada, es un par de líneas que integrara la actividad realizada con la introducción en la cual se refiere a la alfabetización científica y cultura científica, para una mejor presentación de su entrada.
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